Maternidad·Reflexiones

La vida cambia

sand-289225_1280Cuando te conviertes en madre la vida cambia. Todo el mundo te lo repite durante los nueve meses de embarazo.  “Aprovecha ahora que luego todo será distinto” “Un hijo lo cambia todo” “Ya no vas a hacer lo que quieras sino lo que él te deje”…

Cuando vas con tu barriga de embarazada a cuestas parece que deberías ir despidiéndote de lo bueno de la vida y prepararte a sufrir hasta que tu hijo cumpla los 35 y se vaya de casa. Entonces, ¿por qué tenemos hijos e, incluso, algunos repiten?

Está claro que cuando llegas a casa con tu bebé recién nacido todo se pone patas arriba. Tienes que conocer, entender y atender a tiempo completo a una personita diminuta que no sabe dónde está, quién eres y por qué le molestan constantemente luces, ruidos y toqueteos cuando, hasta hace nada, estaba divinamente en una piscina climatizada privada, sí es verdad que últimamente un pelín apretado, con comida y bebida las 24 horas. Ahora tiene que reclamar constantemente para comer porque le asalta el hambre, una sensación que hasta entonces no conocía, y aunque su estómago es canijo y debería llenarse enseguida, tarda 50 minutos en soltar la teta y cuando termina se da cuenta de que casi que quiere un poco más. Y ahí estás tú, mamá primeriza, recién parida, agotada, abrumada, intentando darte una ducha exprés o lavarte los dientes después de que, por fin, parece que se ha quedado conforme, pero no, llora desconsoladamente así que vas corriendo e intentas entenderle y, como no lo logras, vuelves a enchufarle la teta que parece es lo único que calma a ese ser indefenso pero con una potencia pulmonar asombrosa.

Vale, el primer mes o mes y medio de vida del bebé la vida cambia. Un montón. Muchísimo. Parece imposible que alguna vez puedas hacer algo distinto a dar teta, cambiar pañales, andar por casa sin peinar y medio zombie, y desesperarte cada vez que llora, cosa que hace todo el día (o al menos a ti te lo parece).

Pero, de pronto, un día te das cuenta de que, aunque tu vida nunca volverá a ser como antes de ser madre, sigues siendo tú y que, aunque tu hijo absorbe casi la totalidad de tu tiempo, realmente la vida no parece tan distinta. Es más, realmente no quieres que las cosas sean como antes sino como son ahora porque no imaginas despertar un día y no dar teta, cambiar pañales y ver esa carita que te regala sonrisas (y unos cuantos ratos de llantos).

La vida cambia con la maternidad… pero está claro que para mejor.

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5 comentarios sobre “La vida cambia

  1. Totalmente de acuerdo!! Cada vez que tengo un bebé digo ni uno más i el próximo en cinco o seis años y luego me como mis palabras porque cambio de opinión jajajaja el postparto es difícil y más por las hormonas que parece que me encanta discutir y llorar jejeje pero se va pasando. Lo más importante es descanssr y poder contar con un poquito de ayuda.

    A disfrutar del bebé! Que luego se hecha de menos 🙂

    Por cierto tengo un sorteo de bebés por si te interesa, un beso!!

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  2. Qué bonito lo que dices en esa entrada es tal cual… Tan difícil los primeros meses pero no quiero volver atrás me quedó con este caos que ha inundado mi vida de amor verdadero. Al final volvemos a encontrar nuestro equilibrio siendo 3,4 o los que seamos

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