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Sobrevivir al posparto (parte 2)

822-ongle-incarne_2Vuelta a casa

Dejamos el hospital, donde han transcurrido las primeras 48-72h, y vamos a casa. En algunos casos el destino será el hogar p(m)aterno, si por cercanía es posible, más raramente la casa de los suegros, bien porque aún no nos encontramos bien, especialmente si el parto fue complicado o terminó en cesárea, o porque creemos necesitar más ayuda en los primeros días.

Personalmente valoré la posibilidad de pasar un par de días en casa de mis padres aunque finalmente no lo hice ya que creí mejor ir a casa con mi marido e intentar coger el ritmo solos. Ahora creo que no hubiera sido mala idea. Tuve un parto natural muy bueno (puedes leer mi experiencia en dos entregas aquí y aquí), sin episotomía ni desgarro, por lo que apenas tenía molestias, de hecho no tome ni un solo analgésico de los que me traían las enfermeras, pero el inicio de la lactancia se complicaba por momentos (espero hablar de ello en una próxima entrada) y las locas hormonas me tenían emocionalmente bastante alterada. Quizás los cuidados de mis padres habría paliado y evitado algunas de las experiencias que viví durante el duro primer mes y medio tras el parto.

No quiero decir con esto que sea mejor irse con los padres u otros familiares si una se siente bien y con ganas de volver a casa, pero pienso que en ciertos casos pueden brindar la ayuda y el apoyo necesarios en momentos tan delicados. Es algo a valorar para tomar la decisión que proporcione más tranquilidad, teniendo muy claro que la llegada de un hijo es una auténtica revolución, sea cuál sea el ritmo de vida previo.

300_x_depresion-pospartoHogar ¿dulce? hogar

¿Qué ocurre cuando cruzas la puerta de casa con un bebé recién nacido en brazos y un gran cóctel de hormonas en el cuerpo? En estos momentos estás viviendo en una explosión de emociones: felicidad, ansiedad, temor, curiosidad… y sensaciones: cansancio, sueño, dolores…

Tu casa ya no es ese nidito de amor que mantenías organizado, adaptado a las necesidades de una pareja, ahora es el hogar para la recién estrenada familia y te espera en el mismo estado en el que lo dejaste cuando saliste con la barriga aún a cuestas.

En nuestro caso, el suelo pedía a gritos una limpieza a fondo porque en él estaba el rastro de mi rotura de aguas. Dejamos las cosas y a Bebé Lanuguito quien, por suerte, llegó plácidamente dormido, mi marido agarró cubo y mocho mientras yo metía sábanas y ropa sucia en la lavadora.

Uno no tarda demasiado en darse cuenta de que el bebé no deja tiempo apenas para ir al baño, así que mucho menos para preparar comidas variadas y equilibradas. Y es MUY importante comer bien, no picotear cualquier cosa o recurrir a precocinados durante días y días. El parto es como correr una maratón de la que una no tiene tiempo de recuperarse y un recién nacido requiere atención las 24h, lo cual es agotador y puede llegar a ser muy estresante. Por no hablar de la lactancia materna a demanda, que coge del cuerpo todo lo que tenemos y más. Durante el embarazo engordé 14 kilos y a la semana había perdido diez. Por suerte mi padres dejaron en la cocina unos cuantos tupper de comida para los primeros días 🙂  (¡ ayyy los tupper de mamá !)

** CONSEJO: No hay que rechazar ningún tupper, tarro, bote o botella con comida o bebida que nos ofrezcan, y es recomendable dejar la despensa bien surtida de latas y comida congelada.

todos-quieren-conocer-al-nuevo-peque-de-la-casa_referenceNo molesten, por favor

Cuando estaba embarazada leí bastantes artículos recomendando la dosificación de visitas al menos durante la primera semana para afrontar la nueva situación familiar. Así debería ser pero que salvo que os blindéis y contéis con el total apoyo de vuestra pareja, esto va a ser complicado de cumplir. Igual que en el hospital acabará apareciendo alguna visita inoportuna, en casa también se dará esta situación y, si os mantenéis firmes y decís que no os apetece recibir a nadie, habrá que asumir algunas malas caras y enfados.

Recuerdo pensar en aquellos primeros días que era una pena no tener una herida en mitad de la cara que demostrara que acababa de parir porque como había tenido tan buen parto parecía que no me podía quejar de nada.

Claro que entendemos que la gente, especialmente los abuelos, están deseando ver al bebé pero hay mucho tiempo por delante para compartir días y experiencias. Una mujer recién parida no tiene cuerpo ni mente para dedicar atenciones a nadie excepto a su bebé y, en muchos casos, estará en una situación de vulnerabilidad bastante delicada.

Aunque siempre es de agradecer la ayuda externa, ésta debería ser siempre discreta, molestando lo menos posible y, si la persona en cuestión no es capaz de respetarlo es preferible que se ahorre la visita.

** CONSEJO: Aunque pensemos que es el papá o pareja quien debería marcar los límites deberíamos asumir que no siempre será capaz y muchas veces no estará en casa cuando se presente una visita molesta. Es mejor cortar de raíz con aquellas personas que no sepan comportarse y no tener miedo a su reacción.

depresion-posparto2El Baby Blues y la depresión posparto

Debido a los cambios físicos y hormonales posteriormente al parto, con la disminución repentina de los niveles de estrógenos y progesterona, las emociones están a flor de piel. Es muy habitual sentir cambios de humor, irritación, cansancio, llanto, pérdida de apetito, insomnio y mayor susceptibilidad, que se agravan por la falta de sueño, el desgaste del amamantamiento y el cambio en el ritmo de vida habitual. Estos síntomas suelen aparecer a los tres días tras el parto y se conocen como el Baby Blues, desapareciendo a los diez o quince días.

Cuando estos síntomas se intensifican y prolongan en el tiempo, podemos hablar de depresión posparto. A las emociones anteriormente señaladas se añaden el desamparo y el aislamiento, pensamientos y sentimientos de rechazo hacia el bebé (en casos graves se puede llegar a dañar al pequeño), ataques de ansiedad, pérdida de apetito y fatiga severa. En estos casos es recomendable acudir al médico y a grupos de apoyo posparto ya que puede peligrar la salud mental y física y el vínculo afectivo con el bebé.

** CONSEJO: Si las emociones y pensamientos negativos van más allá de lo “normal” descrito como Baby Blues hay que buscar soluciones lo antes posible. Una depresión no es algo pasajero ni que pasará solo.

grupo-de-madresSoy una mala madre

Este pensamiento me temo que lo tenemos las madres con demasiada frecuencia. Soy una mala madre porque no se por qué llora mi bebé. Soy una mala madre porque estoy agotada y no me siento pletórica de felicidad. Soy una mala madre porque me gustaría desaparecer durante unas horas y estar sola. Soy una mala madre porque no siento ese enamoramiento hacia mi hijo que se supone debería sentir. Soy una mala madre porque no se si mi leche le alimenta suficiente, porque le doy mucho (poco) pecho, porque le doy fórmula, porque le doy lactancia mixta…

Salvo aquellas madres desnaturalizadas que abandonan o lastiman a sus hijos, el resto de mujeres preocupadas por sus bebés, centradas en su cuidado y abrumadas por la nueva situación NO son malas madres sino todo lo contrario.

Los primeros días en casa fueron plenamente emocionales y con el paso de los días la situación se fue agravando. Me sentía muy mala madre porque no vivía flotando en una nube de felicidad y amor plenos. Porque me desesperaba cuando mi bebé lloraba y lloraba. Estaba convencida de que TODO me pasaba a mí. Llegué a lamentar haber sido madre y eso, por supuesto, me hacía sentir terriblemente. Lloré mucho, creí no ser capaz de superarlo y el primer mes y medio con mi bebé lo recuerdo como una espiral descendente de emociones y confusión.

** CONSEJO: Pide ayuda y busca apoyo en otras madres que estén viviendo o hayan vivido experiencias similares. En muchos centros de salud se organizan grupos de mamás recientes en los que, con la orientación de una matrona, se pueden compartir sentimientos y dudas. Cuando ves que no todo te pasa a ti y que muchos de tus pensamientos son compartidos la convicción de ser “la peor madre del mundo” pierde fuerza.

madre y bebéEs una etapa

El posparto es una etapa de la maternidad, no dura eternamente y, afortunadamente, a pesar de las dificultades y problemas que pueden surgir, llega un día en el que las nuevas rutinas se imponen y la vida se va normalizando.

El bebé, a medida que madura y establece una mayor interacción con sus papás, ya no es esa personita desconocida y dependiente que lloraba por cualquier cosa que le molestara y a quien no sabíamos bien cómo tratar. El período de recién nacido es muy breve, aunque intenso y complejo.

Sinceramente, no volvería a vivir esas primeras semanas porque realmente fueron muy duras pero a veces, cuando veo lo rápido que está creciendo mi hijo, echo de menos lo pequeñito, frágil y delicado que era.

El posparto se vive muchas veces en la sombra porque las madres debemos mostrarnos fuertes y encantadas de la vida pero esto con frecuencia no es así. Hablamos mucho del embarazo, de la preparación al parto, incluso de la lactancia, pero muy poco de la oscuridad y soledad de esas primeras semanas.

** CONSEJO: Incluso cuando no se puede más, hay algo que suele dar muy buenos resultados: mirar a nuestro bebé, sonreírle y decirle cuánto le queremos.

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3 comentarios sobre “Sobrevivir al posparto (parte 2)

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