Crianza·pareja·Reflexiones

Antes pareja, ahora padres

de-pareja-a-padresSer padres es uno de los mayores acontecimientos de la vida. Durante meses aguardamos ansiosos la llegada de nuestro bebé, preparando todo lo que necesitará, imaginando lo felices que seremos juntos y la idílica estampa familiar que formaremos. Los embarazos actualmente son mucho más planificados y deseados pero eso no siginifica que todo sea de color de rosa y que no repercuta en la relación de pareja.

Los conflictos de la pareja tras el nacimiento del primer hijo continúan siendo un tema tabú. Apenas nos atrevemos a hablar de las dificultades que surgen a nivel íntimo, sentimental y sexual.

El nacimiento de un hijo cambia la vida, trastoca las rutinas que hasta ahora teníamos controladas. Nuestro hogar, que antes era terreno para la intimidad, se ve invadido por una tercera persona, nuestro hijo, que se adueña de cada instante. Lo primero es el niño y todo lo demás pasa a un segundo plano y es que así ha de ser.

Soy mamá

Las mujeres adoptamos el rol de madres de forma instintiva y absoluta. No hay un sólo minuto en el día que no tengamos a nuestro bebé en mente, incluso cuando no estamos junto a él. Ese nuevo papel, que hacemos totalmente nuestro, empieza a llenar todas las parcelas de nuestra vida. Planeamos cada día adaptándolo al horario del pequeño. Alimentar al bebé, especialmente si es con lactancia materna exclusiva, marca los ritmos. En el gesto de amamantar establecemos una conexión muy intensa e íntima.

En el posparto nuestro cuerpo sufre una serie de cambios y ajustes que nos sitúan en una posición muy vulnerable tanto física como emocionalmente. Si sumamos a esto las consecuencias de partos complicados, episotomías, desgarros o cesáreas esas primeras semanas se viven en plena crisis.

untitledEl eje de nuestra vida ya no es nuestra pareja o nuestro trabajo, es nuestro hijo. El centro de atención es él y el resto de personas y actividades se convierten en satélites.

Personalmente no termino de creerme a algunas mujeres que afirman seguir siendo las mismas que antes de ser madres, hacer las mismas cosas y mantener el mismo ritmo de vida. Quizás es porque tienen a alguien las 24 horas del día atendiendo a su bebé y ellas se limitan a darles el beso de buenas noches. Puede que haya excepcionales madres todoterreno capaces de salir de fiesta hasta las 6 de la mañana y despertar a sus hijos con un desayuno casero a las 9 pero aún estoy por conocerlas. Ser madre a mi sí me ha cambiado porque mis prioridades y objetivos han dado un giro. Todo lo que pienso hacer en un futuro cercano (no soy de planes a largo plazo) está condicionado por mi maternidad.

Este cambio de prioridades y objetivos afecta a la pareja porque la atención ya no se centra en ella. Ahora somos mamás y el papel de esposa y amante se desdibuja.

Bastante tenemos con atender a tiempo completo a nuestro hijo, que realmente nos necesita, como para andar ideando cenas románticas o dándole masajes en la espalda. Además, nos sentimos cansadas, andamos despeinadas y en pijama por casa, y las hormonas mantienen nuestra sexualidad dormida en un pequeño rincón. Por no hablar de lo mal que pone los pañales al niño, que le quedan siempre torcidos y arrugados, y su incapacidad para darse cuenta de que no siempre que llora es porque quiere comer.

Soy papá

178279797_wideVoy a partir una lanza por los hombres en este tema. Es cierto que no experimentan nuestros síntomas durante el embarazo (aunque hay estudios que demuestran que se producen cambios hormonales asociados), que no conocen en dolor de un parto ni la confusión y dureza del posparto (pero existe la depresión posparto masculina), que no pasan horas con la teti fuera y un bebé ansioso colgando de ella, que suelen dormir más y mejor aún en las peores noches de llantos pero aún así tienen que afrontar grandes cambios y aprender en qué consiste eso de ser padres sin ayuda del instinto que nos mueve a nosotras.

Los hombres experimentan nerviosismo y agresividad, al contrario que nosotras que tendemos más al retraimiento y la tristeza. Esto es consecuencia de los importantes cambios que implican la llegada del bebé. Ellos también se ven afectados por la falta de sueño y el cansancio. Nuestra actitud también les repercute, especialmente si sufrimos el llamado baby blues o una depresión posparto. Su mundo, hasta ahora relativamente sencillo, se desajusta totalmente, perdiendo tiempo para sus aficiones o, simplemente, descansar.

Se dice que muchos hombres sienten una especie de celos por la atención constante que la pareja presta al bebé. En nuestro caso no ha sido así ya que, desde el principio, mi marido también se centró mucho en el niño. Pero es bueno saber que esto ocurre y que es natural.

La sexualidad

Después de ser padres el sexo, normalmente uno de los pilares de la relación, se abandona de forma casi total durante semanas, incluso meses. La cuarentena no sólo impide las relaciones sexuales con penetración por motivos médicos sino que mental y hormonalmente las mujeres tenemos el deseo sexual en mínimos históricos. El cansancio apenas deja energías para otros menesteres.

padres-con-bebe-cama-pA medida que pasa el tiempo, generalmente los hombres empiezan a sentir la necesidad de recuperar la rutina sexual antes que las mujeres. Esto puede ser causa de tensión y conflicto ya que resulta difícil entender por qué la pareja no desea mantener relaciones.

Por otro lado, es muy complicado disponer de tiempo y espacio para improvisar un encuentro íntimo y, una vez que se reanuda la vida sexual, ésta tiende a ser programada y adaptada a la siesta del bebé, que no tiene horarios ni constancia.

A estas circunstancias podemos sumar el temor a un nuevo embarazo (hay que tomar la decisión de que método anticonceptivo utilizar), posibles secuelas físicas en la mujer (dolor, sequedad vaginal, etc.) e inseguridades con el cuerpo que aún no ha vuelto a su ser tras el embarazo y el parto.

¿Qué hacer entonces como pareja?

No voy a decir que reservéis un día a la semana para alimentar la llama del amor, iros de cena romántica con sesión de cine previa u organizar una escapada a una casa rural llena de encanto porque nosotros en estos seis meses no lo hemos hecho.

parejaY ha sido así no porque no hayamos podido sino porque no tenemos esa necesidad. No preciso escapar de mi hijo para recuperar la cercanía con mi pareja. De hecho lo que más nos apetece es salir con nuestro bebé, esas actividades en común son las que nos han unido como padres y ayudado a reconciliar parcelas de nuestra relación que se vieron dañadas.

Los primeros tres meses fueron difíciles. Pasamos de tener una relación muy armoniosa a discutir con demasiada frecuencia. Reconozco que me costaba enormemente delegar en él para el cuidado de nuestro hijo y eso le generaba más inseguridad a la hora de atenderle, lo que alimentaba mi percepción de que no era capaz de hacerlo sin mi supervisión. Por su parte le costó hacerse a la idea de que las cosas ya no volverían a ser como antes y que el tiempo ya no se dividía en nosotros y él mismo, teniendo que dejar a un lado actividades y aficiones.

Mi consejo como madre es que deleguéis tareas del cuidado del bebé. Yo voy al gimnasio todos los días y durante dos horas y media padre e hijo se quedan solos. Los primeros días sufrí pensando en si tendría algún problema, recuerdo que le llamé a la media hora a ver si todo iba bien, pero poco a poco he ido relajándome porque es totalmente capaz de atenderle sin que cuando llegue a casa el niño esté reptando por el suelo y la casa en llamas.

Olvidar eso de que el cuidado del hijo va al 50%. Mentirusca. Simplemente cuando das el pecho el porcentaje es de un 80% nuestro contra un 20% suyo. Pero esto es natural, no os enfadéis, él nunca va a poder supliros en esa faceta. Es más, disfrutarla, es un aspecto de la maternidad único. Mi marido me ha dicho en más de una ocasión que le produce cierta envidia la conexión que tengo con el bebé gracias a la lactancia. Aún así, tener siempre presente que sois un equipo y lo que hace uno no sustituye a lo que hace el otro, lo complementa.

familiaHablar, hablar y hablar. La base de toda relación es la comunicación, más aún cuando surgen problemas. No os guardéis los enfados o los malentendidos. El rencor es muy dañino. A nadie le apetece discutir pero es mejor decir las cosas en el momento que expresarlas todas de golpe en el momento menos conveniente.

Ser pacientes. Del mismo modo que pensamos que el bebé nunca dejará de llorar por las noches, nunca dejará de pedir el pecho cada hora y nunca volveremos a ducharnos, pensamos que nunca tendremos una relación afectuosa con nuestra pareja, nunca recuperaremos la vida sexual y nunca dejaremos de discutir. Pero el bebé dejará, antes o después, de llorar por las noches (o lo hará menos), espaciará las tomas (algunos días) y podremos ducharnos con mascarilla capilar incluida (al menos hasta que empiece a andar). Así que también volveremos a ver a nuestra pareja como compañero y no como enemigo, recuperaremos los gestos cómplices y el sexo se adaptará a las circunstancias sin que sea un trauma (¿o acaso tras diez años de relación seguíais teniendo los mismos encuentros que al inicio del noviazgo?). Las relaciones de pareja evolucionan y se transforman. Ninguna pareja es igual a como cuando empezó y se veían una vez a la semana, con la convivencia y la propia maduración personal las cosas cambian y la llegada de un hijo es el cambio más importante hasta ahora.

 

¿Cómo se ha visto afectada vuestra relación de pareja tras ser padres? ¿Habéis dado con la solución para recuperar el amor ideal? ¿La relación ha evolucionado o todo lo contrario?

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4 comentarios sobre “Antes pareja, ahora padres

  1. Nuestra relación de pareja también se vio afectada, y reconozco que pensar que las demás relaciones seguían siendo perfectas o eran incluso mejores me llegó a frustrar bastante. Un día leí en Tigriteando un post en el que confesaba que entre ella y su marido no siempre habían estado tan bien las cosas, que habían tenido incluso un momento en el que no sabían si seguirían juntos al cabo de un mes, y como eran una pareja que yo admiraba, que veía y pensaba que estaban genial y que eran envidiables… al leer ese post me di cuenta de que todas las parejas con la m(p)aternidad pasamos por esas crisis, que hay que ser conscientes de que son normales, pero sin dejar de buscar una solución a ellas. Me ha ayudado mucho esta conferencia, a aprender/recordar cómo debemos hablar entre nosotros https://www.youtube.com/watch?v=8QTIyUSIwb0 Desde que lo he visto noto que nuestra relación ha vuelto a mejorar. Me he dado cuenta del daño que puede hacer la manera en la que se dicen las cosas, y como cambiando solo esto podemos mejorar mucho cualquier tipo de relación (no solo de pareja, también con nuestros hijos, amigos, jefes…) Es un vídeo largo (1 hora y 20 minutos, es una conferencia) pero super interesante, te lo recomiendo 🙂

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    1. Cuando estás en plena crisis realmente parece que el resto de parejas viven romances idílicos. Luego comienzas a hablar del tema con otras personas y te das cuenta de que lo raro es que la pareja no pase por el trance tras el nacimiento del primer hijo. Gracias por la recomendación del vídeo. Un abrazo 🙂

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