Lactancia·Maternidad

Mordiscos y huelga de lactancia

mordiscos huelga lactancia denticion lactancia materna breastfeedingLos mordiscos en la areola y en el pezón son dolorosos y pueden llegar a convertirse en un problema. Casi todas las mujeres que amamantamos los sufriremos en algún momento durante el curso de la lactancia.

Al igual que sucede con las crisis de lactancia, lo único realmente eficaz para superar una etapa de mordiscos es tener mucha paciencia y ser conscientes de que esto también pasará y volveremos a disfrutar de una lactancia materna tranquila y feliz.

Hay quien piensa que cuando el bebé muerde es porque no quiere más el pecho, siendo el momento de destetarle. Esto no es cierto. Un bebé con dientes es perfectamente capaz de seguir mamando pero es importante ponerle remedio para que no sea causa de un destete prematuro.

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Mordiscos inconscientes y conscientes

Los mordiscos inconscientes son aquellos que se producen cuando el bebé se queda dormido o se relaja durante la toma y cierra la boca de forma brusca. Este tipo de mordiscos pueden producirse incluso antes de la salida de los dientes, con las encías y, en ocasiones, son consecuencia de problemas de agarre o succión.

La solución en estos casos es estar pendiente y retirar el pecho justo antes de que el bebé se duerma y saber que dejará de hacerlo de forma natural.

Cuando los mordiscos son conscientes el bebé normalmente busca una reacción de su madre. Pero, ¿por qué un bebé muerde de forma intencionada?

  • Reclamar atención. Si estamos más centradas en una conversación o en la pantalla de nuestro teléfono móvil en lugar de en nuestro bebé nos arriesgamos a recibir un mordisco de aviso.
  • Jugar. A algunos niños les divierte la reacción de sobresalto que provoca el morder el pecho. Si reaccionamos gritando o riendo ante su gesto travieso puede querer repetir y tomarlo como un estupendo juego que a nosotras no nos hará demasiada gracia.
  • Experimentar. La edad media en la que comienzan los mordiscos son los 8 meses, momento en el que la mayoría de bebés ponen en práctica la masticación y el pecho parece ser muy atractivo para entrenar.
  • Dentición. Debido a las molestias que sufren los pequeños y a la readaptación del sistema de succión y colocación de la lengua para mamar.

Personalmente he sufrido dos etapas de mordiscos, a los 8 y a los 12 meses, coincidiendo ambas con la erupción de los dientes. Además, puntualmente, algunos mordiscos han sido a modo de juego, especialmente al final de las tomas, justo cuando parece que va a dejar el pezón pero se arrepiente, siendo el bocado precedido por una sonrisa de “verás lo que voy a hacer”.

¿Qué podemos hacer para prevenir los mordiscos?

Cuando éstos se producen porque el bebé reclama nuestra atención, la solución puede ser tan sencilla como dejar a un lado todo lo demás y dedicarle miradas, sonrisas y palabras.

Durante el período de dentición a algunos niños les alivia morder cosas frías. Podemos aprovechar para explicarles que los mordiscos pueden darlos a ese objeto o alimento y no al pecho de mamá.

Cuidar la postura y el agarre ayuda a evitar mordiscos. Es cierto que cuando llevas muchos meses lactando acabas dando el pecho de pie, tumbada y en posiciones dignas de un equilibrista pero en momentos de crisis es preferible colocar al niño muy pegadito al pecho y que abra la boca abarcando toda la areola.

Para niños más mayorcitos la advertencia de “si muerdes, no hay teta”, puede ser suficiente para que no tiente a la suerte ya que lo último que querrá es quedarse sin su amada tetita.

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Mordiscos durante la toma

A pesar de conocer las posibles causas y de poner en práctica todas las medidas preventivas, nuestro bebé decide someternos a tortura pegando buenos bocados al pecho durante el amamantamiento.

El primer consejo que encontré en todos los foros y artículos de apoyo a la lactancia fue decir “no” con voz firme y gesto lo más neutro posible, evitando el enfado excesivo o el tono demasiado suave, apartarlo del pecho y explicarle con seriedad que no se muerde porque a mamá le duele. Posteriormente recolocar en una mejor posición y, si se repite, hacer lo mismo y, entonces, “guardar” el pecho explicando que de seguir mordiendo no habrá más teta.

Dicho y leído así parece más sencillo de lo que, al menos para mí, fue. Porque cuando vas por el quinto mordisco, con tirón arrastrando dientes, el mensaje pausado y sereno cuesta bastante, más cuando te brotan algunas lágrimas causadas por ese dolor lacerante.

Si habéis visto a un bebé mordisqueando y tirando de una tetina o chupete imaginar eso mismo en la piel y el pezón del pecho.

Pero por difícil que sea poner en práctica esta recomendación, pienso que es el mejor sistema, acompañado de unas cuantas respiraciones profundas, porque si nos dejamos llevar por el dolor, la frustración o el enfado las consecuencias pueden ser peores.

Hay mujeres que no superan la tensión y el temor a ser nuevamente mordidas, llegando a un destete no deseado ni paulatino. Algunos bebés se asustan cuando la madre grita o les aparta con brusquedad y eso puede causar un rechazo posterior al pecho.

Huelga de lactancia

Durante la crisis de lactancia del año y tras varios días de tomas constantes y de mordiscos, una noche, cansada y con los pezones lastimados, me dejé llevar por la situación y reaccioné alzando la voz y apartando a mi hijo, lo que le disgustó mucho y provocó que rechazara el pecho.

Fueron tres días de huelga de lactancia. Durante el día, si hacía ademán de acercarse o le ofrecía el pecho, se revolvía y lloraba frustrado. Sólo mamaba un ratito por la noche, cuando estaba casi dormido.

Para mi fue un trance especialmente duro. La sensación de rechazo y el pensamiento de que era consecuencia de mi mala reacción me hacían sentir muy mal. Tras un año amamantando a demanda el vínculo era tan fuerte que en absoluto estaba preparada para un destete brusco.

Los comentarios, las opiniones, los “no pasa nada si tienes que destetarle”, el “si muerde es porque igual ya no quiere pecho”, los “después de un año ya le has amamantado más que suficiente” y el “no te sientas mal por “eso”, que no es para tanto” tampoco es que ayuden mucho, aunque sean dichos con la mejor de las intenciones.

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Una huelga de lactancia se supera con dosis extra de amor, de paciencia y de perseverancia.

Con el extractor de leche día y noche para vaciar los pechos y mantener la producción. Aguantando las lágrimas al ver las de tu bebé que quiere mamar pero no se atreve a acercarse. Amamantando durante la noche sin despertarle. Echando de menos vuestros momentos y convenciéndote de que lo superaréis.

Hasta que pasa y vuelve a abrazarte y a mamar mirándote a los ojos. Entonces, tras secar una lagrimita de emoción, vuelves a tu lactancia y otra vez cierras bocas y te sientes muy orgullosa.

La lactancia materna es una carrera de fondo. No sólo es necesario informar y formar sobre su instauración y los esenciales primeros meses. La madres que optamos por una lactancia más allá del año, eso que se cataloga como “lactancia prolongada”, nos convertimos en raras avis y parece que cualquier problema o circunstancia especial que surja es por nuestro “capricho” de seguir dando teta. El apoyo y compartir experiencias siguen siendo muy importantes, lleves un año o cinco amamantando.

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4 comentarios sobre “Mordiscos y huelga de lactancia

  1. Hola Mami. Quería dejar aquí mi cruda realidad por si alguien más se siente identificada. Mi bebe lactaba perfectamente desde que nació, aunque el primer mes lo pase entre lágrimas cada vez que tenía que mamar y que teñía unas grietas increíbles y todo el peso en carne viva, pero todo pasó y porfin llegó la lactancia deseada. Para mi era una experiencia maravillosa. Cada vez que estaba al pecho era nuestro momento, la miraba y sentía un amor que no se puede expresar. Los meses pasaron sin ningún problema hasta que al rededor de los 3 meses de repente un día empezó a rechazarme el pecho y coger rabietas y no querer comer. Yo era primeriza y no entendía nada. Estaba muy triste hasta que acabe dándole biberón para que comiera algo.( al tiempo leí que a los 3 meses hay una criáis de lactancia que puede durar horas o semanas) Yo como loca acudí a mi matrona, a la enfermera de la niña, a la pediatra, a reuniones de lactancia… no me quedo un rincón donde ir a pedir ayuda. Cada cual me dio una contestación más absurda y pasota. Una me dijo es que ella ya es mayor para decidir qué no quiere pecho, otra me dijo qué raro no cambiaste de colonia o algo? Y la última me dijo que pena qué raro pues nada biberón. Asiq con las mismas viendo que pasaban los días y las semanas y seguíamos igual deje el pecho y empezó con el biberón. Todos mis deseos de amamantar se fueron al garete viendo como se había separado de mi😭 yo lo pase muy muy mal por no poder seguir con pecho, lloraba de continuo me sentía defraudada conmigo misma por no haberlo conseguido y es a día de hoy que recuerdo todo aquello con mucha tristeza. Al mes más i menos de la niña dejarlo di la noticia que estaba de nuevo embarazada y fue ahí donde saltaron las bombillas de todas ellas diciéndome que había dejado de mamar por haberme quedado embarazada, que el sabor de la leche cambió y le dejo de gustar 😱😱😱😱 no puede ser este icono más parecido a mi cara de asombro ¿Qué me estáis contando?….
    Así que nada está es mi fatídica experiencia con mi deseada lactancia, espero que con este bebe que me viene en camino me salga bien y sino pues ya tengo más información.
    Espero que las que estén en una situación parecida no se den por vencidas, es la cosa más maravillosa del mundo.
    Un saludo mamá

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    1. Hola Cynthia. Lamento que te haya quedado un recuerdo amargo de la lactancia con tu pequeña. Efectivamente, a los tres meses aproximadamente se puede dar una crisis compleja. Es el momento en el que muchas lactancias se abandonan porque parece que el bebé rechaza el pecho y se queda con hambre, se recurre al biberón y finalmente se abandona la lactancia materna. Realmente el único consejo útil que puede darse en este caso es el de tener mucha paciencia, poner al bebé constantemente al pecho y confiar en que él sabe lo que hace, que está regulando la producción y que, desde luego, no va a pasar hambre. Es duro y puede resultar agotador pero ni los bebés de tres meses son “mayores” para decidir que abandonan el pecho, ni dejan de mamar por usar una colonia o crema diferente ni la ayuda es simplemente decir: dale biberón. Obviamente, la leche de fórmula es una ayuda en ciertos casos, cuando la lactancia no es posible, pero me apena mucho ver tantos casos de lactancias que podrían haber continuado con éxito durante mucho tiempo perdidas por esa falta de información.
      Felicidades por el próximo nacimiento de tu segundo hijo. Estoy segura de que harás lo mejor para él y si en algún momento necesitas apoyo, cuenta conmigo. Un abrazo.

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  2. Precioso Mama Lanuguita!!! Nosotros vamos por los (casi) 10 meses y tenemos periodos intermitentes de mordiscos. Hemos tenido nocturnos inconscientes por la dentición, conscientes a modo de llamada de atención y jugueteo. Y creo que lo que peor llevo, por encima del dolor momentáneo, es esa bipolaridad que me arrasa, gritándome por un lado que todo sería más fácil de otra manera, y por el contrario recordándome la importancia de la lactancia, que es algo pasajero, que se pasará y que es lo mejor para nuestro bebé.
    Pero que mal se pasa y qué poco se habla de estos temas fuera de los grupos de lactancia.

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    1. Nunca me cansaré de decir que la lactancia, además de maravillosa y un gran regalo para nuestros hijos, es compleja, difícil y, en ocasiones, agotadora. Parece que se va hablando más de la importancia de su implantación y de las dificultades que pueden surgir pero queda mucho aún en lo que respecta a los meses posteriores y, no digamos, cuando se prolonga más allá del año. Un abrazo.

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